Juan Lorenzo Bernini (1598-1680)
Nacido en Nápoles, de sangre florentina, se estableció en Roma y es, entre los grandes artistas, uno de los más universales.

Bernini es uno de los grandes arquitectos y escultores del barroco, su estilo marca toda una época y sus obras son una de las mejores expresiones de este estilo artístico.

Trabajó principalmente en Roma al servicio de los cardenales y de los papas. Gozó de fama internacional ya en vida ejerciendo una gran influencia entre sus contemporáneos de dentro y fuera de Italia.

El ideal artístico de Bernini aspira a suprimir la frontera entre arte y espectador, uno de los principios del arte barroco.

Características de sus esculturas

Obras importantes

Grupos escultóricos de la Galería Borghese

Obras de juventud de Bernini encargadas por el cardenal Scipione Caffarelli Borghese para su villa de Roma. Común a las cuatro será elmovimiento giratorio y ascendente en espiral.

Grupo de Eneas, Anquises y Ascanio. (1618-1619)

Huída de Eneas con su padre a hombros y su hijo pequeño del incendio de Troya

El rapto de Proserpina. (1621-1622)

Bernini se recrea en el cuerpo de la joven y su delicada sensualidad cogida por el brutal Plutón del que intenta liberarse en vano.

En esta obra ya muestra su especial virtuosismo de Bernini en la representación de la piel de sus figuras.

El David. (1623-1624)

Representación del personaje bíblico en el momento de lanzar la piedra contra Goliat. Bernini se negó a representar al héroe bíblico según las normas existentes hasta el momento, y en vez de plasmar el momento estático, después de que haya lanzado la piedra (Donatello y Verrochio) o el gesto contenido y tenso antes del lanzamiento (Miguel Ángel), escoge la fuerza de la espiral.

Bernini se sirvió del Gladiador Borghese como modelo, una de las obras más valiosas de le colección de la antigüedad clásica de Scipione Borghese. Por otro lado, es reconocible en el rostro del héroe que aprieta los labios antes de lanzar la piedra los rasgos del artistas que se autorretrató en esta escultura.

Apolo y Dafne. (1622-1625)

Último encargo realizado para el cardenal. Dafne acosada por Apolo se convierte en un laurel. Bernini representa a los dos personajes jóvenes y bellos en el momento en que Apolo toca a Dafne en su persecución y se convierte en árbol. Se trata de una obra muy dinámica.

Bernini se concentró en el momento en el que Dafne acosada por Apolo, se convierte en un laurel y su expresión representa lo angustioso de la situación.

Al igual que sucede en otra de sus obras, el Rapto de Proserpina, la obra nos pide que interactuemos con ella: vista desde la espalda de Apolo, la figura de Dafne queda oculta, mostrándonos sólo el árbol en que se transforma, de modo que girando alrededor de la estatua tenemos una visión en el tiempo de la metamorfosis de la ninfa.

Éxtasis de Santa Teresa es la obra más conocida del escultor y está considerada una de las obras maestras de la escultura del Barroco. Fue realizada entre 1647 y 1651, por encargo del cardenal Cornaro, para ser colocada donde iría su tumba, en la iglesia de Santa María de la Victoria en Roma, donde actualmente se encuentra, en la llamada Capilla Cornaro.

Las figuras están realizadas en mármol blanco principalmente, y los rayos del sol en bronce.

La composición se consigue mediante dos diagonales, que forman un aspa, lo que produce sensación de movimiento; que junto con la fuerte expresividad de la obra denotan su estilo barroco. También Bernini consigue un acusado efecto de contrastes lumínicos (por ejemplo, gracias a los pliegues de las ropas de Santa Teresa). Bernini también construyó la capilla en la que se encuentra esta escultura.

La obra recoge el dramático momento en que Santa Teresa pierde su conciencia como consecuencia del éxtasis amoroso (ojos cerrados, boca entreabierta...) producido por la llama divina.

Como retratista, destaca su Busto de Luis XIV. La teatralidad barroca de Bernini atrajo la admiración de la teatral monarquía francesa.

Pero donde la teatralidad escénica de Bernini se desborda con mayor brillantez es en las tumbas  papales de Urbano VIII y Alejandro VII, ambas en la Basílica de San Pedro. En ellas, las alegorías fúnebres de opulenta escultura se engalanan con mármoles de colores y bronce.

También son famosas sus esculturas y “fontanas” que adornan las plazas de Roma: La Barcaza, El Tritón o Los Cuatro Ríos.