Pintura del Quattrocento

Introducción

Se denomina Quattocento al periodo del arte italiano correspondiente al Siglo XV. Este periodo se caracteriza por la recuperación de la Antigüedad clásica y la superación de los esquemas mediavales que supeditaban el arte a la religión y a una finalidad didáctica.

Durante esta época se supera el teocentrismo y se impone una cultura basada en el humanismo.

El arte abandona su carácter artesanal para convertirse en una actividad intelectual Los artistas serán personas instruidas en temas como geometría, historia, cultura clásica, ciencias y naturaleza; empiezan a firmar sus obras y serán elevados a la categoría de genios.

Este arte humanista captará la atención de príncipes, nobles y ricos burgueses que descubrirán el placer del arte y la cultura y que se convertirán en los mecenas de los nuevos artistas.

La república de Florencia se convertirá en la principal impulsora de este nuevo arte gracias al mecenazgo de grandes familias como los Medici.

Características

  • El objetivo de la nueva pintura será reproducir el mundo real tal como lo perciben nuestros ojos; sustituyendo la “mirada interior” propia del arte medieval, para lo cual optarán por:
  • Representación realista de la figura humana, los espacios y los objetos.
  • Utilización del dibujo (perspectiva líneal) y de la luz para representar el volumen y el espacio tridimensional.
  • La temática es variada: Abundan las pinturas religiosas (en iglesias y capillas) y cada vez más, los pintores reciben encargos de la temática mitológica, los retratos y las representaciones de temática histórica encargadas por nobles y burgueses para sus villas y palacios.
  • En cuanto a la técnica: domina la pintura mural al fresco, pero también existe pintura sobre tabla primero al temple y luego al óleo por influencia flamenca.

Artistas y obras significativas

Primera mitad del siglo XV

En la primera parte del siglo conviven dos tendencias: una arcaizante de influencia gótica, representada por Fra Angélico y otra de carácter científico, iniciada por Masaccio, que explora los nuevos campos de la perspectiva. 

 

Fra Angélico (1387-1455)

Sus obras, plenas de espiritualidad, huyen de lo trágico y estarían vinculadas por con la tradición medieval por el uso de fondos dorados o la estilización de las figuras, así como cierta tendencia al decorativismo. Un buen ejemplo de su estilo sería la Anunciación del Museo del Prado, pintada al temple sobre tabla. Aunque sus obras más importantes serían los frescos del Convento de San Marcos en Florencia y los frescos de la Capilla de San Nicolás V en el Vaticano, en los que renuncia al decorativismo y pone énfasis en el sentido narrativo de las escenas.

Fra Angélico. Anunciación. Convento San Marcos, Florencia
Fra Angélico. Anunciación. Convento San Marcos, Florencia

Masaccio (1401-1428)

Renuncia al gótico, convirtiéndose en el gran innovador de la pintura. Concentra su atención en dotar de volumen a las figuras siguiendo los pasos del Giotto, pero fundiéndolas mejor en los escenarios y valiéndose del uso de la luz y de los descubrimientos de Brunelleschi sobre la perspectiva lineal para crear obras de carácter realista y escultórico.

Sus pinturas más importantes son los frescos de la Capilla Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmine de Florencia. En el fresco de la Trinidad de la iglesia de Santa María la Novella de Florencia introduce una nueva forma de representación espacial, situando la escena en una arquitectura pintada.

Masaccio. El tributo de la moneda. Fresco Capilla Brancacci
Masaccio. El tributo de la moneda. Fresco Capilla Brancacci

Dentro de esta tendencia iniciada por Masaccio de utilizar la geometría para poder representar la perspectiva estarían pintores como Paolo Ucello, famoso por la utilización de sus escorzos en los cuadros de batallas, especialmente la de San Romano; Andrea del Castagno que aplica la perspectiva en los frescos de la Última cena del convento de Santa Apolonia y, sobre todo, Piero de la Francesca, que trabajo en la corte del duque de Urbino; su obra se caracteriza por una grandeza monumental basada en el empleo de la perspectiva, las matemáticas y el uso de una luz que modela las figuras de forma escultórica como podemos apreciar en su obra La Madonna del duque de Urbino.

Piero de la Francesca. Madonna del duque de Urbino
Piero de la Francesca. Madonna del duque de Urbino

Segunda mitad del siglo XV

En la segunda mitad de la centuria se opta por una pintura un tanto más alegre y anecdótica así como se empieza a notar el empleo del óleo por influencia flamenca, en alternancia con el hasta entonces casi exclusivo uso del temple.

Entre los artistas de esta época podríamos citar a Fra Filippo Lippi o Dominico Ghirlandaio. Pero el más oiginal de los artistas florentinos de este periodo sería Sandro Botticelli.

 

Sandro Botticelli (1444-1510).

Aprendió el arte de la pintura de manos de Fra Filippo Lippi. Es probable que trabajara después en el taller de Andrea Verrocchio, donde también estaba empleado el joven Leonardo da Vinci.

Desarrollo un estilo muy personal basado en el dinamismo de las líneas que confieren a su pintura un tono elegante y decorativo muy del gusto de su principales mecenas: los Medici para los que Botticelli será su pintor favorito.

Es un pintor culto, de exquisita sensibilidad, obsesionado por una belleza etérea, delicada, plagada de mensajes filosóficos. .

Sus obras de temática clásica y mitológica tendrán gran aceptación entre sus contemporáneos e inaugurarán una tendencia con gran desarrollo en la pintura posterior.

Gran dibujante, en sus cuadros, predomina la línea sobre el color en un dibujo nervioso de línea ondulantes que forman arabescos. con las que realiza especialmente figuras femininas idealizadas cargadas de melancólia.

Al contrario que los pintores de la etapa anterior, muestra poco interés por la representación de la perspectiva.

Entre sus obras de temática mitológica destacan el Nacimiento de Venus o la Consagración de la Primavera, ambas pintadas para los Medicci y en la actualidad en la Galería de los Uffizi.

Entre sus obras de temática religiosa podemos citar los frescos de la parte baja de la Capilla Sixtina del Vaticano o el tondo de la Virgen del Magnificat.

Botticelli. El Nacimiento de Venus. Galería de los Ufizzi
Botticelli. El Nacimiento de Venus. Galería de los Ufizzi

Fuera del foco de Florencia, hay que destacar la obra de otros pintores importantes como Pietro Perugino en la región de Umbría autor de una pintura blanda, de figuras melancólicas y algo amaneradas integradas perfectamente en escenarios arquitectónicos o paisajísticos con estudiada simetría que influirán en la primera época de su discípulo Rafael.

La escuela de Padua tuvo en Andrea Mantegna su principal representante. Su pintura, de excelente dibujo, se caracteriza por la monumentalidad, el sentido escultórico y el dominio de la perspectiva, a la que contribuyen los violentos escorzos que imprime a sus figuras. Entre sus obras debemos destacar el Cristo muerto de Milán y el Tránsito de la Virgen del Museo del Prado.

En Venecia, Giovanni Bellini, excelente colorista representa la transición del Quattrocento a la plenitud de los pintores posteriores de esta escuela: Giorgione y Tiziano.

Mantegna. Cristo muerto. Pinacoteca Brera, Milán
Mantegna. Cristo muerto. Pinacoteca Brera, Milán

Pintura del Cinquecento

Durante el siglo XVI trabajan en Italia algunos de los grandes maestros de la pintura universal. Ellos consiguen con su arte culminar el proceso que habían iniciado los pintores del Quattrocento respecto a la correcta representación del cuerpo humano y el interés por representar  la profundidad a través de la perspectiva lineal y el estudio de las luces y las sombras.

El grado de perfección y la calidad de la obra de artistas como LeonardoMiguel Ángel o Rafael hace que los pintores posteriores, ante la imposibilidad de superar sus logros, deban buscar un nuevo lenguaje que se aleje del clasicismo; surge así el Manierismo.

Características

  • Cuidadas composiciones: basadas en formas geométricas (triángulos cuadrados) o simétricas.
  • Uso de la perspectiva de una forma más natural: menos geométrica, buscando la profundidad a través del uso de las luces y las sombras y los paisajes.
  • Representación del cuerpo humano idealizado según los cánones clásico y especial interés por representarlo en movimiento.
  • Poco a poco el color se maneja de una forma más suelta y va ganando importancia sobre el dibujo.
  • Técnicas: Grandes composiciones al fresco y también pintura al óleo sobre tela.
  • Temas: Pintura religiosa, temas inspirados en la antigüedad clásica (mitología) y retratos.

Artistas y obras significativas

Maestros del clasicismo

Leonardo Da Vinci (1452-1519)

Prototipo de hombre universal, humanista y científico, se considera uno de los artistas más influyentes de todos los tiempos.

Se formó en Florencia, en el taller de Verrochio. Trabajó en Florencia, Milán y Francia, donde morirá.

Sus aportaciones más importantes a la pintura fueron:

  • La perspectiva aérea: perfecciona la perspectiva lineal, representando la atmósfera que envuelve los objetos,
  • La técnica del esfumato que consiste en difuminar los colores y los perfiles dando a sus pinturas un aspecto misterioso.

Entre sus obras destacan: La Virgen de las rocas, el fresco de la Última Cena o su famoso retrato de la Gioconda.

Leonardo da Vinci. Virgen de las rocas
Leonardo da Vinci. Virgen de las rocas

Miguel Ángel (1475-1564)

Considerado uno de los grandes artistas de la historia, destacó tanto en la pintura, como en la escultura, como en la arquitectura.

Realizó su labor artística durante setenta años entre Florencia y Roma, donde vivían sus grandes mecenas: la familia Médicis y los diferentes papas romanos.

Su interés principal a la hora de pintar será la representación del cuerpo humano, atendiendo fundamentalmente al tratamiento anatómico y al volumen. Realiza figuras poderosas y monumentales, casi siempre en actitudes difíciles y desequilibradas, remarcando escorzos y movimiento.

Su obra más famosa es la realización de los frescos de la Capilla Sixtina donde con casi veinte años de diferencia pintará la bóveda dedicada a la creación y posteriormente el testero con el tema del Juicio Final en un estilo eminentemente ya manierista.

Miguel Ángel. La creación de Adán, Capilla sixtina.
Miguel Ángel. La creación de Adán, Capilla sixtina.

Rafael (1483-1520)

Inició su carrera en Urbino, donde trabajó con il Perugino. Continuó su formación en Florencia donde entrará en contacto con la obra de Leonardo y Miguel Ángel que hace que su estilo evolucione interesándose por la utilización de la luz y la correcta representación de la anatomía humana. Trabaja en esta ciudad hasta que el papa Julio II le manda ir a Roma para trabajar en el Vaticano. Durante el pontificado de León X, Rafael desplegó una actividad ingente como pintor de frescos, cuadros de caballete, retratista, diseñador de cartones para tapices y también como arquitecto. Esta actividad le lleva a crear el mayor taller pictórico de la época con unos cincuenta discípulos entre los que destacan Giulio Romano y Gianfrancesco Penni. Rafael murió en Roma el día que cumplía treinta y siete años. Su prematura muerte truncó la evolución de uno de los grandes pintores de la historia del arte.

Sus obras representan el paradigma del Renacimiento por su clasicismo equilibrado y sereno, basado en la perfecta utilización de la luz, la claridad compositiva y el uso de la perspectiva. También es un retratista personal e innovador de gran penetración psicológica.

Son famosas sus representaciones de Madonas y, sobre todo, los frescos con los que decora las estancias vaticanas, donde destaca el dedicado a la Escuela de Atenas. Su última obra será la Transfiguración, donde anticipa un nuevo lenguaje más próximo al manierismo y al barroco en las posturas y expresiones de los personajes, el claroscuro e incluso el uso de las diagonales en la composición.

Rafael. La escuela de Atenas
Rafael. La escuela de Atenas

Pintura manierista

A partir del segundo tercio del siglo XVI empieza a surgir una reacción frente al clasicismo renacentista, a cuya armonía y equilibrio opuso la exageración y el contraste. Las obras manieristas alteraban deliberadamente las normas clásicas de representación de la realidad a fin de realzar el estilo personal del autor.

Tal búsqueda de un estilo personal y expresivo llevó a los manieristas a un peculiar tratamiento de los cuerpos humanos, alargados con elegancia, distorsionados o quebrados y a utilizar el colorido, la luz y el espacio de forma artificiosa.

En Italia existieron dos focos principales de pintura manierista: Florencia y Parma.

En Florencia deberíamos nombrar a pintores como Andrea del Sarto, seguidor de las formas de Leonardo y Miguel Ángel y Pontorno, igualmente influido por el estilo grandioso de Miguel Ángel.

En Parma trabaja Correggio, que sin ser un profundo manierista contribuyó a la configuración del estilo con su pintura delicada, sensual y de gran carga expresiva como podemos apreciar en su Noli me tangere del Museo del Prado. Parmigianino, discípulo de Correggio, si que es un pintor plenamente manierista. Sus obras se caracterizan por desvirtuar las proporciones humanas con un canon alargado como se aprecia en La Virgen del cuello largo de los Uffizzi. 

En España los pintores más representativos fueron Luis de Morales y sobre todo el Greco.

Escuela Veneciana

La única ciudad capaz de competir con Roma en el siglo XVI fue la rica y cosmopolita Venecia. A medio camino entre oriente y occidente, su poderío político y económico propició la aparición de una escuela pictórica caracterizada por el predominio absoluto del color sobre el dibujo y el protagonismo del paisaje en los fondos de los cuadros. Se trata de una pintura refinada, elegante y cortesana, que exalta la riqueza por medio de la representación de ambientes palaciegos, telas, joyas, etc ... todo ello de una con gran proyección posterior en el Barroco. 

 

Giorgione (1477-1510)

El fundador de la escuela, introduce en su pintura una pincelada suelta. Su gran aportación consistió en crear la composición directamente con los pinceles sobre la tabla o lienzo, abandonando el boceto.

Entre sus obras destacan: La Venus dormida y la Tempestad, en ellas aplicó pinceladas libres y sueltas donde el color y la sensación atmosférica fruto de la técnica del esfumato cobran gran importancia. Sitúa a sus obras en paisaje misteriosos  que acabarán convirtiéndose en un elemento destacado de la composición.

Giorgione. La tempestad
Giorgione. La tempestad

Tiziano (1488-1576)

Colaborador de Giorgione a la muerte de este se convierte en el gran impulsor de la escuela veneciana. Es el más importante de los pintores venecianos del siglo XVI. Fue un pintor de fama universal en su tiempo protegido, entre otros, por Carlos I y Felipe II.

Su caracter polifacético hace que su obra abarque los temas más variados:

En sus cuadros de temas mitológicos, como la Bacanal o la Venus de Urbino, destacan la gran sensualidad de sus desnudos femeninos, el dinamismo, la utilización de una fuerte iluminación y el rico cromatismo.

Sus obras religiosas son de estudiada composición, gran sensibilidad cromática y solemnidad como la Asunción de Santa María dei Frari, de Venecia.

Es muy importante también su trabajo como retratista cortesano que le convirtió en uno de los artistas más famosos de su tiempo. Crea un tipo de retrato solemne y opulento; retrato de aparato que emanan una gran elegancia compositiva que concede gran importancia al escenario y al traje; destacando a tiempo el estudio psicológico del personaje como en su retrato de Carlos V en la batalla de Mühlberg del Museo del Prado.

Tiziano. La Venus de Urbino
Tiziano. La Venus de Urbino

Ya en la segunda mitad del siglo, Veronés (1528-1588)  se convertirá en el pintor que mejor representará el lujo y exotismo de los ambientes venecianos, tomando a los personajes más importantes de la sociedad como modelos para sus composiciones, situadas en ambientes palaciegos de impresionantes arquitecturas como muestran algunas de sus obras mas famosas: Cristo en casa de Leví o Las Bodas de Caná. 

Veronés. Las bodas de Caná
Veronés. Las bodas de Caná

Finalmente la pintura de Tintoretto (1518-1594) rompe con la serenidad de la pintura veneciana y se vincula con el lenguaje manierista. Refleja la influencia de Miguel Ángel en la perfecta representación anatómica de los personajes y las actitudes violentas. Destacando también en su obra los acusados contrastes lumínicos y el uso de la perspectiva como en La sustracción del cuerpo de san Marcos o El lavatorio de los pies del Museo del Prado. 

Tintoretto. El lavatorio de los pies. Museo del Prado.
Tintoretto. El lavatorio de los pies. Museo del Prado.