Arquitectura del Siglo XIX

1. Historicismo y Eclepticismo

la arquitectura de principios del siglo XIX muestra interés por retomar elementos de estilos anteriores, especialmente el gótico, dándoles nuevas formas y adaptándolos a nuevas necesidades. El nombre general de esta tendencia es revival, el movimiento historicista más importante sería el neogótico con edificios como el Parlamento Británico, pero existen otros como el neoindio, que tiene su mejor ejemplo en el Pabellón Real de Brightom

En España los que mas difusión tuvieron son el neomudejar (plaza de toros de las ventas) y el neoplateresco (Banco de España).

 

El eclecticismo, estilo arquitectónico también de principios de este siglo, combina elementos de diferentes estilos con una predilección por lo decorativo sobre lo propiamente arquitectónico. Uno de los mejores ejemplos de este arte ecléctico sería la Ópera de París.

2. Arquitectura de los nuevos materiales

Es una arquitectura vinculada a la Revolución Industrial y al desarrollo de materiales como el hierro, el hormigón armado, el cristal y el acero que implicarán cambios sustanciales a la hora de construir.

Junto con los nuevos materiales este tipo de arquitectura también tuvo gran desarrollo debido a las nuevas necesidades que demandaba una sociedad cada vez más industrializada: puentes, estaciones, fábricas, mercados,... Edificios que había que construir deprisa y con el menor coste posible.

Durante el siglo XIX tienen lugar diversas exposiciones universales donde se dan a conocer los avances técnicos del momento. Estas exposiciones se convierten en el marco ideal para el desarrollo de esta nueva arquitectura.

Para la exposición universal de París de 1889 se levanta la mayor construcción de hierro realizada hasta el momento: La Torre Eiffel, que recibe el nombre de su constructor Gustave Eiffel. La torre de 300 metros de altura se concibió como una estructura para ser desmontada una vez acabada la exposición pero se acabó convirtiendo en el símbolo de París.

En España quizás el edificio más interesante de este tipo de arquitectura sea el Palacio de Cristal de Ricardo Velázquez situado en el parque del Retiro de Madrid.

3. Escuela de Chicago

A finales del siglo XIX, Chicago se convierte en la pionera de una arquitectura utilitaria y racionalista que prioriza  la funcionalidad sobre la estética.

La escuela de Chicago tiene espacial significación por ser los primeros creadores de los rascacielos.

Uno de los arquitectos más significativo de este nuevo movimiento será Louis H. Sullivan cuyos edificios conjugan verticalidad y proporcionalidad, además de suprimir prácticamente la decoración, lo que le convierte en un precursor del racionalismo del siglo XX. Entre sus construcciones destacan El Auditorio de Chicago y los Almacenes Carson.

4. Modernismo: Gaudí

El modernismo es un estilo artístico que se desarrolló durante el final del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX.

Las primeras referencias que tenemos del Modernismo se producen en Inglaterra con los trabajos de John Ruskin (1819-1900), influenciado por el arte gótico.

Recibió diferentes nombres según los países: Art Nouveau (Francia), Modern Style (Gran Bretaña), Jugendstil (Alemania), Sezession (Viena), Liberty (Italia) o Modernismo (España).

Promovido por la burguesía refinada y orgullosa de su época que deseaba un estilo propio no sometido a las reglas del pasado.

Se interesa por la obra de arte total, desde la estructura arquitectónica hasta el diseño de muebles y utensilios domésticos.

Características:

  • Se utilizan indistintamente y combinan materiales tradicionales (piedra, ladrillo) y nuevos (vidrio, hierro y acero) que se aplican indistintamente, según la conveniencia a elementos constructivos y a los decorativos.
  • Decoración muy abundante, variada y colorida.
  • Plantas libres que huyen de la simetría
  • La Luz adquiere un gran protagonismo, penetrando a través de ventanas, miradores, vidrieras y claraboyas.
  • El espacio exterior presenta la misma libertad de volúmenes y formas, en un deseo de transmitir sensación de alegría y variedad.

 

Tendencias:

Geométrica: Característica del mundo anglosajón (Gran Bretaña, Austria y Alemania), que enlaza con el racionalismo del siglo XX. Su concepción más severa se basa en la línea recta y una decoración de carácter geométrico. Figura más sobresaliente: Charles Rennie Mackintosh.

Ondulante: Se desarrolla en Bélgica, Francia y en España particularmente en Cataluña. Todos sus elementos están dotados de una gran plasticidad y dinamismo, con especial predilección por la línea curva, tanto en los estructural como en lo decorativo. Figuras destacadas: Hector Guimard (Francia), Víctor Horta (Bélgica) y Antoni Gaudí (Cataluña, España).

Antoni Gaudi (1852-1926)

Dotado de una fuerte capacidad creativa, Gaudí concebía sus edificios de una forma global, atendiendo tanto a las soluciones estructurales como las funcionales y decorativas. Estudiaba hasta el más mínimo detalle de sus creaciones, integrando en la arquitectura toda una serie de trabajos artesanales que dominaba él mismo a la perfección: cerámica, vidriería, forja de hierro, carpintería,…

 

Tras unos inicios influenciados por el arte neogótico desembocó en el modernismo, desarrollando un estilo naturalista muy personal basado en la observación de la naturaleza y en el uso de formas geométricas como parábolas e hipérbolas.

Obras importantes:

  • Periodo neogótico: Palacio episcopal (Astorga) y Casa de los Botines (León).
  • Perido naturalista: Casa Batlló, Parque Güell y la Casa Milá (todas en Barcelona).
  • Etapa final: En los últimos años de su carrera, dedicados casi en exclusiva a la Sagrada Familia, Gaudí llega a la culminación de su estilo naturalista, haciendo una síntesis de todas las soluciones y estilos probados hasta aquel entonces. La Sagrada Familia tiene planta de cruz latina, de cinco naves centrales y transepto de tres naves, y ábside con siete capillas. Ostenta tres fachadas dedicadas al Nacimiento, Pasión y Gloria de Jesús, y cuando esté concluido tendrá 18 torres. Durante la vida de Gaudí sólo se completaron la cripta, el ábside y, parcialmente, la fachada del Nacimiento.