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Escultura romana

Introducción

Lo que probablemente comenzó siendo una aldea de pastores etruscos, poco a poco paso a ser una ciudad estado independiente hasta que el carácter hegemónico y colonizador de sus ciudadanos les lleva a convertirse en una potencia del Mediterráneo; en el siglo II consiguió su dominio absoluto llamándole “Marenostrum”. Los pueblos colonizados fueron romanizados, adoptando sus costumbres y cultura.


Podemos dividir la historia de Roma en tres etapas:


Monarquía

Desde el año 753 a. C., fundación legendaria de Roma por Rómulo y Remo, hasta el año 510 a. C. cuando los miembros de la aristocracia romana destronaron al último rey etrusco e instauraron la República .


República

El Senado, formado por las principales familias romanas adquiere plenos poderes. Se alternan periodos de paz con periodos de luchas externas (nuevas conquistas) e internas (guerras civiles).

El asesinato de Julio César propicia el ascenso de Octavio Augusto que pondrá fin a la República en el año 27 a. C.


Imperio

Alto Imperio. Principado

Hasta el siglo III.

Periodo máximo esplendor y extensión del imperio romano.


Bajo Imperio. Dominado

A partir del siglo III

Empieza la decadencia que desembocó en la fragmentación del Imperio .

En el año 476 se produce la caída Imperio Romano de occidente, consecuencia de los conflictos sociales, la crisis económica y miliar iniciada en el siglo III y de las invasiones bárbaras. 

La escultura es la manifestación que denota mayor influencia del arte griego, ya que, por su fácil transporte y reproducción, fueron muchas las obras de las que se apropiaron los romanos en su conquista de Grecia y más aún las copias que de ellas hicieron.

Pero, igual que en la arquitectura, la influencia etrusca también fue determinante. Así la escultura romana incorporó las dos tradiciones:

  • De los griegos, el perfecto tratamiento del cuerpo humano
  • De los etruscos, su realismo.

Características

  • Los escultores romanos trabajaron principalmente el mármol y fundieron muchas esculturas en bronce, de pequeño y o gigantesco tamaño.
  • El tema predilecto es el hombre, pero como ciudadano. El hombre siempre aparece concebido en función de su categoría social.
  • No les interesa el cuerpo embellecido como a los griegos.
  • La función de la escultura no es lucir un estilo sino honrar a las autoridades. No se admira al artista sino al gobernante. De ahí el anonimato de los artistas.
  • Las dos principales representaciones escultóricas serán el retrato y el relieve histórico.

Tipologías del retrato:

  • Busto (sólo la cabeza, pero irá abarcando luego los hombros y el pecho)
  • De píe (es el más común)
    • Con coraza (toracado)
    • Con toga (togado)
  • Sedente (propio de retratos femeninos)

Tipología de retratos del emperador:

  • Toracado como cónsul cum imperium: lleva el manto consular y levantan el brazo derecho en señal de arenga. En la mano izquierda lleva la vara de la justicia o el bastón de cónsul que simboliza el poder imperial.
  • Togado como pontifex maximus: con el manto extendido por la cabeza y la patena en la mano como sumo sacerdote.
  • Apoteósico: representa al emperador semidesnudo tras su muerte, como alusión a su carácter de héroe o dios.
  • Ecuestre: con el emperador triunfador a caballo.

El retrato

Evolución del retrato durante la época imperial

Augusto y los Claudios

Si durante la época republicana se impone el realismo de influencia etrusca, durante la época de Augusto el retrato imperial adopta una mayor idealización de influencia griega.

Un idealismo que no responde a criterios esteticistas, sino políticos. A los ojos de los romanos, Augusto debe aparecer como un gobernante inteligente, bueno y poderoso. De ahí esa joven edad madura con la que habitualmente se le representa.

Existen gran cantidad de copias de retratos de Augusto. Quizás el más popular sea el retrato de Prima Porta que le representa como cónsul cum imperium. Lleva manto consular, se protege el pecho con coraza y va sin calzar. En la coraza se representa alegóricamente el sometimiento de Hispania y las Galias. El Eros de la parte inferior deriva de los que hay en las figuras griegas de Afrodita o Ares e indica el origen divino del emperador. También hay retratos de Augusto como pretor, como pontifex maximus y heroizado, con la corona de laurel.

Durante la época de los julio-claudios abundarán los retratos divinizados de los emperadores.


Los Flavios

Durante la época de los Flavios se recupera el realismo de la época republicano. Los emperadores de esta época presentan incluso un aspecto descuidado en sus retratos. Así ocurre con Vespasiano y su hijo Tito.

Es novedoso, sin embargo de esta época el movimiento lateral de la cabeza, rompiendo el frontalismo.

Bajo Tito arraigó un nuevo tipo de peinado femenino, que fue popularizado por el retrato de su supuesta hija, Julia. Es un peinado subido (una peluca), llena de rizos dispuestos en hileras y de talla a trépano.


Los Antoninos

Con Trajano comienza de nuevo una tendencia a la idealización que llegará a su máxima expresión durante el periodo del emperador Adriano, debido a su gran admiración por la cultura griega. Con Adriano crece la tendencia helenizante de los talleres oficiales donde trabajan escultores griegos. Se generaliza la talla a trépano en cabellos y barbas que pasaron a convertirse en características del retrato imperial.

El idealismo griego es sobre todo patente en las representaciones de Antinoo. Un joven muy apreciado por Adriano, cuyo suicidio conmovió al emperador que llegó a divinizarlo, lo que explica la gran cantidad de representaciones de bustos y retratos de cuerpo entero modelo enteramente helénico.

Tras la muerte de Adriano la tendencia es hacia el barroquismo, los retratos se hacen ostentosos y colosales. El pelo y la barba forman crecidos rizos labrados a trépano. Se excavan el iris y la pupila y el busto es más grande. Comprende todo el pecho y el arranque de los hombres. El manto está sujeto con una fíbula redonda. Destacan de esta época los del emperador Marco Aurelio, sobre todo su retrato ecuestre en el Capitolio que servirá de modelo para obras posteriores en la Edad Media y el Renacimiento.

El último emperador de esta dinastía será Cómodo cuyo retrato más conocido es un busto, excepcionalmente de medio cuerpo, representado como Hércules que supone la culminación del barroquismo.


Los Severos

Con los severos se inicia el resquebrajamiento político que se manifestará también en el arte.

Los retratos de Septimio Severo generalizan el gusto por las barbas bipartitas y se acentúa la profundidad de la talla a trépano en los cabellos.

Los retratos de Caracalla le presentan como un tipo impetuoso de espíritu violento. Son retratos muy naturalistas donde la mirada se desvía hacía un lado evitando mirar de frente, probablemente un intento del artista de plasmar la psicología del emperador. En estos retratos aparece la barba pequeña y corta que privará en adelante.


Constantino y sus descendientes

Desde el siglo IV los retratos manifiestan rasgos que van a definir la estatuaria bizantina. Es una tendencia a la deshumanización. Los rasgos se esquematizan en un estilo que durará hasta finales de la Edad Media.

El retrato de Constantino en el Museo del Capitolio es un buen ejemplo. Sus enormes ojos se abren inmensos, fijando una nueva fórmula, atenta más a lo intelectual que a la captación de particularidades individuales. Sus rasgos anticipan los del primitivo arte cristiano y bizantino:

  • Hieratismo y rigidez en la expresión y la postura.
  • Simplificación mediante la eliminación de detalles innecesarios.
  • Esquematismo y geometrización de los rasgos esenciales.

El relieve histórico

El relieve histórico es heredero del relieve helenístico, pero se diferencia de él en la preferencia por la narración de hechos protagonizados por personajes reales e identificables, frente a los temas mitológicos o alegóricos de los griegos.

 

El Ara Pacis (Altar de la Paz)

Es un monumento conmemorativo de la época del Imperio romano. Se halla en Roma y fue construido entre el 13 y el 9 a. C. por decisión del Senado, en acción de gracias por el regreso del emperador Augusto tras sus victoriosas campañas en Hispania y Galia, y la paz que éste había impuesto. Está dedicado a la diosa de la Paz y levantado en Roma, en el Campo de Marte, donde cada año se debían sacrificar un carnero y dos bueyes.

Los relieves que lo decoran tienen similitudes con los que rodeaban la cella del Partenón por su carácter procesional, pero a diferencia de aquellos, en los del Ara Pacis los personajes son históricos, representados de forma realista y en actitudes más naturalistas.


Arco de Tito

En el interior del arco se presentan, en sendos relieves, dos momentos de la celebración del triunfo concedido a Tito por su victoria contra los judíos en la toma de Jerusalén en el año 70.

Para insinuar la profundidad espacial se utilizan hasta cinco planos de diferente resalte. También contribuye a ello la disposición en oblicuo de la puerta.

Frente a la serenidad clasicista de tipo griego que caracterizaba a la procesión del Ara Pacis, este relieve destaca por un realismo y un carácter dinámico y efectista, más propios del estilo romano.


La columna de Trajano.

Roma. Comienzos del siglo II

Narra en sus relieves las guerras del emperador Trajano contra los dacios (101-106), que se desarrollan en espiral alrededor de su fuste.

Es una obra representativa de lo que se denomina corriente plebeya del arte romano, que sacrifica la corrección formal en aras de una mayor claridad narrativa:

se superponen personajes para mostrar la profundidad de la escena, se combinan puntos de vista diferentes para evitar que unos elementos oculten a otros,

se utilizan escalas diferentes para personas y edificios,… todo ello policromado en su día.


Sarcófago Ludovisi.

Segunda mitad del siglo III

La composición barroca, plagada de personajes y el gusto por el naturalismo de las expresiones más que por el idealismo de las proporciones del cuerpo nos hablan de un abandono paulatino del clasicismo que desembocará en el arte de Bizancio y la Edad Media.